viernes, junio 03, 2005

La mano blanca

2 gracias. La primera para todos los que invertís parte de vuestro ancho de banda en pasar por aquí e incluso dejar un comentario. GRACIAS. Y la segunda a Escolar.net por linkar a post directo, da muchas visitas y mucho gusto. GRACIAS.

No espero muchos comentarios a post de GK y me ha sorprendido los suscitados por "Un pueblo es...", os lo agradezco de antemano por que me dais una excusa para seguir escribiendo del tema.

"La opiniones son como los culos, cada uno tiene el suyo" por eso no quiero entrar a valorar Doblaje Si / Doblaje no. Mi opinión al respecto es muy cómoda, me gusta ese mundo tal y como está. Disfruto con un buen doblaje como con una buena V.O. Afortunadamente ahora podemos elegir.

Pero si quiero escribir sobre mi opinión de que el Cine debe entenderse como una Industria para sobrevivir como Arte y/o Cultura. Cosa vana porque de toda la historia del hombre esto ha sido así.

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No existe nada nuevo el arte desde que a un Atapuercano le dio por pintar su mano blanca, o silueteada, sobre una fría pared. A partir de ese momento todo es un proceso de mejora de la idea inicial, lo nuevo se eleva sobre los hombros de la mezcla de lo presente y pasado. A mayor diferencia estilística sobre lo creado mayor impacto artístico. Se reviste lo nuevo de un matiz inesperado pero no puede existir modernismo sin constructivismo por citar un ejemplo.

El Arte es un lujo para el mono desnudo. Algo que surge de tener la panza bien llena y la despensa repleta. Nace del ocio, de no tener que preocuparse de ir de caza frente al frio invierno. La semilla primigenia está ahí. Y el estatus de lujo se equipara a otras expresiones artísticas como el Amor y la Gastronomía. Lo básico esta resuelto, ¿y ahora que hago?

El primitivo, tras saciar su hambre en las cacerías sólo podía o hacerse pajas o vanagloriarse de ellas (de las cacerías). Lo primero nos distinguió de los animales y abrió las puertas de otro arte: el placer intencionado. Lo segundo creo la Historia y el Entrenimiento. Se combino con la Mano Blanca e invento la escena (o la secuencia) y dio paso al cuentista, ese personaje que relataba a niños y mujeres las glorias de la sabana.

El
placer del entretenimiento hizo avanzar a la humanidad y creo un mercado. La demanda generada por la ilusión de conocer hazañas imposibles gestó una oferta de narradores pero estos, si querían comer, debían cazar y por lo tanto cerrar su boca. "Tu cuenta que nosotros te alimentamos Trovador" y ya tenemos una Industria.

El Presente se hizo historia en forma de ladrillos de arcilla en Mesopotamia y piedra en Egipto y eran Escribas los encargados de mantener la llama de la ilusión. Su señores los mantenían a ellos para la perpetuación de su Ego.

Llega Homero y la curva sufre un giro exponencial. Nace la narrativa moderna. Seguramente no es consciente pero crea dos de las cuatro historias fundamentales sobre las que nuestra cultura revive una y otra vez los mismos mitos. Troya y el Retorno de Odiseo.

Y la coctelera sigue y sigue. La demanda es mayor, el comercio acelera y acerca otras vidas y otros mundos. Habla de historias distintos, de código inusitados, de guerras interminables.

El Renacimiento nace. Y son los Mecenas los que mantienen la Industria llenando los buches de trovadores mutados en pintores, músicos, escribanos, religiosos... Sobre los crisoles de Bizancio se mezclan los 3 mitos que, aun nacidos de la misma sopa primigenia, han alcanzado su vida propia. Baudolinos campan por proto-universidades a golpe de giro postal de sus mantenedores, la belleza sigue naciendo, el papiro cada vez huele mejor.

La Imprenta, el Comercio y Neal Stephenson Ilustran el panorama y vuelven a acelerar la curva. Una peluca ve caer una manzana y mirando a la rama descubre la Luna que hay detrás y se pregunta por que no cae. Las Formulas Alquímicas se redibujan, la poesía se vuelve ciencia.

Ciencia ergo productos ergo mejora de calidad de vida. ¿Dije productos? Digo mercado, digo Industria.

Pasan 3 siglos y los Victorianos basan su sueño en la dominación de la naturaleza. La Creación es verbo. Nombrar las cosas nos da poder sobre ellas pero para crearlas debemos poder capturarlas para reproducir sus mecanismos. Un caballo corre en las hojas que un pulgar mueve, el movimiento es un engaño que dos hermanos aprovechan, junto con aluros de plata, para introducir una locomotora en un salón de té.

Y nace el Cinematrógrafo, pero no es más que una máquina hasta que un tal Melies decide usarlo para meterle una bala de Cañón en el ojo a la Luna.

El Hombre gusta del primitivo contador, le ha llevado por toda la historia en miríadas de manifestaciones. La ilusión de escuchar una historia se convierte en algo que se llevarse a la boca.

El
ilusionista come de dar a la gente lo que quiere y eso es Industria.

El ilusionista en su casa, dormitando en una hamaca bajo la chicharra de un pino, en su Garaje Kubrick crea sus propias historias para él mismo y eso es Arte.

La combinación es la forma más alta de la expresión humana. Pero las dos por separado ya son mucho. Son casi todo.

¿El Cine es cultura o es Industria?

Dedicado a todos los cuentistas de la historia,
a mi amigo Modesto (que a través de su nuevo ocio reescribe su vida)
y a Jorge Wagensberg.

3 Comments:

Blogger Geller said...

Ya desde las civilizaciones más antiguas el arte que requiere de medios se ha apoyado siempre en aristócratas, mecenas, nobles, cardenales, jefes de partido y grandes socios capitalistas para alcanzar a un público y para alimentarse. El cine no es una excepción. Más bien es uno de los medios de expresión artística más caros que existen. La difusión de la cultura, junto a la mayor disponiblidad de herramientas de creación y la supuesta sociedad del bienestar, hace que un creador independiente tenga mayores facilidades de alcanzar un objetivo de expresión artística. Pero todo gran proyecto, toda gran obra, necesita de unos medios que sólo pueden conseguirse a través de la mercantilización del producto. Esto no es bueno ni malo per se. Hasta que la voluntad de creación se ve eclipsada por la presión del dividendo. Hoy en día, el cine, como el ser humano, es sobre todo producto, y contentar a grandes masas de consumidores deja menos espacio para la libertad artística que el ojo vigilante de un mecenas.

6/03/2005 06:39:00 p. m.  
Blogger steviecannell said...

resumiendo, q es tarde: cuantas mas cosas te gusten en esta vida, mas feliz vas a ser. y si muchos consiguieran disfrutar igual con las pelis de jerry bruckemheimer q con los dramas sociales iranies (realmente disfrutan con esto?) otro gallo nos cantaria.

hala, me voy a dormir muchas horas.

6/04/2005 04:30:00 a. m.  
Blogger Hombre Lobo said...

Pido mil veces perdón por lo largo de este comentario:

Lo que dices es muy interesante, y sobre todo plantea una especie de "equilibrio" en el cual el llamado "cine de espectáculo" sostiene la existencia/supervivencia del "cine cultural". El problema, según mi punto de vista, es que dicho equilibrio cada vez es más precario. Hablemos específicamente del cine estadounidense, en el que una película cada vez tiene más presión para triunfar en la taquilla, hasta el punto en el que si no aparece en la lista de las 10 más vistas en su primer fin de semana (o incluso en las 5 más vistas) ya se considera un fracaso y su director "will never work in this town again". Lamentablemente, mientras los grandes estudios sigan controlanda cada vez más la industria, este equilibrio será cada vez más precario. Hace tiempo hablé con un agente literario que me dijo algo sobre el mundo de las editoriales que bien podría aplicarse al cine. Me dijo: "en un principio, las editoriales fueron fundadas por tipos que amaban los libros. Hoy en día, esas mismas editoriales las han heredado publicistas y graduados en marketing". Yo podría decir lo mismo de los grandes estudios cinematográficos. En el caso de Estados Unidos, esto se agrava, a mi entender, por dos elementos que han resultado provechosos para la "industria" pero nefastos para el "arte": el PG-13 y las "audiencias de prueba". El PG-13 (categoría de censura intermedia entre el PG y el R) decretó la muerte de todo un estilo de hacer películas, ya que los estudios comenzaron a presionar a los cineastas para que hicieran sus películas teniendo en cuenta los gustos, preferencias y las (¿por qué no decirlo?) limitaciones de este público adolescente que, como todos sabemos, es el más numeroso. En cuanto a las audiencias de prueba, se trata de una medida auténticamente populista que ha permitido que ahora sea el espectador el que tenga mayor influencia sobre el metraje final de una película. A lo mejor algunas personas pueden ver esto como algo positivo, pero yo no. Estos dos detalles, en la industria hollywoodense, cada vez tienen más peso, y como el resto de las industrias cinematográficas del mundo tienen forzosamente que competir con ella, comienzan a imitarla poco a poco (hablo de ti, adorado cine francés). Te doy un ejemplo de cómo se ha ido degenerando la “industria”: como sabes, me encanta el cine de terror (y hasta tengo un blog sobre el tema) y una de mis películas favoritas es “El amanecer de los muertos” (la original de 1979 de George Romero). Pues bien, esa película, que es considerada uno de los mayores clásicos del género, fue estrenada sin clasificación de censura, ya que Romero no pudo adaptar su metraje a las exigencias de los diferentes comités de la “industria”. Pues bien, eso se podía hacer en 1979, pero hoy en día, significaría un suicidio comercial, ya que tus posibilidades de promoción se recortan en casi su totalidad. La “publicidad”, el “mercadeo” de una película, se ha vuelto tan importante, tan esencial, que ya la gente sabe con anticipación hasta cuando va a salir el avance de una nueva producción, y corren en masa a verlo aunque la película sea una mierda (me viene a la mente la película de “Scooby Doo”, que mucha gente fue a ver únicamente para echarle un vistazo al avance de “Harry Potter”). En fin, se podrían decir muchísimas cosas más sobre la predominancia exponencial de la industria sobre el arte, y no digo que estés equivocado, pero sí creo que eres un poco demasiado “optimista” con respecto a esa relación entre los dos. Esperemos solamente que las nuevas tecnologías abaraten los costos de producción hasta el punto en que los nuevos creadores no tengan que depender de los grandes estudios. Ya veremos.

6/04/2005 12:13:00 p. m.  

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